
La máxima de vida que un tiempo me comió el cerebro y el corazón fue pensar que mi casa era mi piel.
No sé en qué momento el asunto de la piel se convirtió en algo arácnido, se endureció y se salió. Se quedó atrás mientras iba caminando parece.
Puede ser que la casa siga siendo de piel, pero esa piel ya no va conmigo.
Quizás sea la ampliación de la casa que aparece en mi sector guata/vientre la que
exige acabar con la metáfora y meterme en el asunto social tan requerido, tan socialmente bien visto. Esa exigencia de cemento, madera y rejas.
Yo creo ahora que uno crece al revés, mi tiempo pasado no fue mejor, pero si más claro. Más limpio en la
autocrítica, más ligero en las historias.
El deseo de tener un lugar donde poder armar el nido se hace más y más fuerte. El tiempo pasa y ese peso cansa, agota en la subida de las escaleras, en la espera de pie frente al metro, en una sentada permanente sobre la mesa.
Allegado en el propio hogar significa que no es hogar.
Entonces??
La cita de que el hombre realmente millonario es el que sabe dominar sus deseos, me hace pensar que soy terriblemente pobre porque mis deseos surgen
como las espinillas.
Dominar un lugar,
decorarlo con lo más mínimo o más costoso. Ponerle un poco de la propia suciedad, del propio olor. Impregnar un lugar con uno mismo, como si fuera una misma. Una pieza, una casa, una pared, lo que sea.
Si, si deseo extenderme, no me basta con extender mi cuerpo y multiplicarlo
como lo hago ahora. Un cuerpo adentro de otro cuerpo es una experiencia extraña y
alienigena.
Pero hablo de extender lo que uno es y el cuerpo no alcanza.
Ese es el punto, he cambiado, ya no pienso lo mismo. Mi cuerpo no es mi casa, lo fue, pero ahora me queda chica. Quizás me servía esa casa cuando era sólo una.
Pero ahora soy dos, en realidad soy tres. Y mi
ex casa/cuerpo necesita expandirse. El espacio es muy importante.
Llevo como 6 meses deseándo expandirme materialmente. Podría ser un metro cuadrado, en la calle, en una selva, da igual. Un pequeño nidito suave y de colores donde poder dormir feliz.
pero parece que falta poco...