6 de julio de 2014

La cumbre más alta y el hoyo más hondo




Retrato de ese momento: estaba en una hamaca, llevaba varios días sin comer, estaba en el patio, clima primaveral, sol radiante, sonido del riachuelo, mi hermano andaba cerca y jugaba con sus malabares. Cierro los ojos y siento el viento. "Podría morir ahora".
Sentí una especie de Nirvana, una profunda conexión con el todo, perdí el yo por unos momentos? la inanición me hacía alucinar? la deshidratación desactivó algún lóbulo de mi cerebro?
Da igual, ese día entendí el profunfo poder del ayuno, llegué a la cumbre de mi vida. Entendí con todos mis sentidos el sinsentido amoroso de la existencia, vi los apegos frente a mi y decidí quedarme con ellos. FUE UNA DECISIÓN.

Decidí conservar la amarra del amor familiar, la comodidad del consuelo alimenticio, la tragedia del trabajo, el dinero y la locura del amor romántico. La elegí.

Hoy, 10 años después, me encuentro adentro de una especie de guerra ensordecedora, trabajo, dinero, cuentas, crédito, colegio, el hijo, el mino, que te pesca, que no te pesca, el sexo, los amigos, que llamaste, que no llamaste, mañana? hoy? más rato?, estoy atrasada, la micro, el taxi, el amor, el amor? no, el amor no, la política, la solución, no hay solución, o quizás si, la enfermedad, el doctor, el remedio, la plata, la oficina, el trabajo, me cae bien, me cae mal, etc.

Entonces pensé que 3 anclas me mantendrían atada a la cumbre de mi vida: conciencia del cuerpo, comer sano, usar bicicleta, no contaminar, ser buena persona, amar sin prejuicio, criticar la escuela...

y.....

pura mula.

Estoy absolutamente inserta en el mundo de la imagen, sufriendo porque subí de peso, feliz porque bajé de peso. El chico guapo, el chico feo. Que si digo algo malo en el facebook las personas importantes qué pensarán de mi. Que el sexo "necesario", que el amor correcto y correspondido. El quién merece a quien, que los libros para comentarlos, que las películas para saber, que la ropa no esté rota a menos que sea cool. Que la plata nunca falta, que la plata nunca sobra, que la plata para hacer... que hay que estar bien.

Y así como recuerdo la cumbre más alta, hoy estoy en el agujero más bajo. No haré juicios sobre bien y mal, pero dudo que quiera seguir aquí. Sin naturaleza, con el yo exacerbado, con el sufrimiento del jucio de la imagen.

Comienza la cuenta regresiva: Porque si no conociera la cumbre, no tendría conocimientos del extremo, y me temo que puede ser peor.

Vamos a ponerle cuenta regresiva a esto, enciendo motores.
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